El pan está entre los alimentos que más se tiran en cualquier casa, y casi todo se tira justo en el estado que varios platos clásicos exigen. Duro no es estropeado: es seco, y el pan seco hace cosas que el fresco no puede.
Los cinco
Pan rallado, triturándolo o rallándolo, que aguanta meses en el congelador. Picatostes, troceado y tostado con aceite y sal. Una ensalada de pan, donde el pan seco absorbe el jugo del tomate y el aceite en vez de deshacerse. Un pudin salado de pan con huevos, leche y el queso y las verduras que haya. Y la versión dulce, que es lo mismo con azúcar y canela.
Seco, no mohoso
Duro, seco y pálido está perfecto y es justo lo que quieres. Cualquier mancha de moho significa que la barra entera se va: en alimentos blandos como el pan, lo visible no es todo lo que hay. Si huele a humedad en vez de a pan, la respuesta es la misma.
Recupera casi del todo una barra
Pasa la corteza un momento bajo el grifo y métela en el horno fuerte diez minutos. La humedad se convierte en vapor por dentro y la corteza queda crujiente. Pasa por fresca durante una hora, que es lo que dura una cena. Funciona una vez. Después, ya son picatostes.
Congélalo el mismo día que lo compras
El pan se endurece más rápido en la nevera y más despacio en el congelador. Corta la barra y congélala el día que llega, y saca lo que necesites: las rebanadas se tuestan directamente congeladas. Una barra congelada es el mayor ahorro disponible en casi cualquier cocina, porque el pan se compra a menudo y se termina pocas veces.
Corta y congela el primer día, revívelo una vez y convierte el resto en pan rallado, picatostes o pudin. Muy poco pan necesita de verdad acabar en la basura.
