Cocina con lo que ya tienes: comidas fáciles con los ingredientes de tu cocina

La comida del mediodía es la que nadie planifica

Abstract cover illustration for Lunch Is the Meal Nobody Plans

La cena se planifica, el desayuno es una costumbre, y la comida del mediodía la decide a las once y cuarenta y cinco alguien que ya tiene hambre. Por eso es la comida que más se compra, la que más decepciona y la razón más frecuente de que las sobras de anoche sigan en la nevera el jueves.

Cocina un poco de más, a propósito

La comida más barata es la que ya se hizo anoche. Añadir un cuarto más a la cazuela no cuesta casi nada en dinero, tiempo ni esfuerzo, y elimina por completo la decisión de mañana. Guárdala en el táper durante la cena, no a la mañana siguiente. Las sobras que entran en un recipiente mientras ya estás de pie frente al fuego se convierten en comida; las que van a un bol grande se convierten en algo que miras con dudas dos días después.

Qué viaja bien y qué no

Viajan bien: guisos, platos de arroz, verduras asadas, tortilla, pasta con aceite en vez de nata, ensaladas de legumbres y todo lo que ibas a comer a temperatura ambiente de todos modos. Viajan mal: todo lo crujiente, todo lo aliñado con horas de antelación, los fritos y las hojas de ensalada bajo un aliño húmedo. Si tiene que ser ensalada, lleva el aliño en un botecito aparte y pon las hojas encima, no debajo.

Cambia una cosa para que no sea otra vez lo de anoche

Verdura asada fría con una cucharada de yogur y limón no es la misma comida que estaba caliente. Arroz con un huevo frito es otro plato. Un guiso dentro de un wrap o sobre pan deja de ser un guiso. Añadir algo crudo y algo punzante hace casi todo el trabajo: un encurtido, cebolla cruda, hierbas, guindilla, un gajo de limón. Ten eso en la nevera como equipamiento de mediodía.

El montaje de cinco minutos

Cuando no hay sobras: un cereal o pan, una proteína de lata o de la huevera, algo crudo, una salsa y algo crujiente. Garbanzos, pepino, yogur y pan. Conserva de pescado, pan, cebolla y limón. Arroz, huevo, soja y la verdura que haya. Se tarda menos que en la cola de una bocatería y cuesta más o menos la décima parte.

Que se pueda comer donde de verdad comes

Si comes en un escritorio sin microondas, planifica para temperatura ambiente en vez de fingir lo contrario. Casi toda la comida está perfectamente bien fría si se sazonó pensando en ello: un poco más de sal y de ácido que si fuera caliente. Y llévate con qué comerla. Un número sorprendente de buenas comidas se arruina con un tenedor de plástico doblándose dentro de un táper de guiso.

Cocina un cuarto más de lo necesario, guárdalo durante la cena y cambia una nota alta al día siguiente. La comida del mediodía deja de ser una decisión, deja de ser cara y deja de ser el motivo por el que se tira comida.