Un pollo entero cuesta bastante menos por kilo que ese mismo pollo vendido en piezas, y contiene tres cenas en vez de una. Lo único que separa a la mayoría de eso es la idea de que despiezar un pollo requiere técnica. No la requiere: requiere un cuchillo y cinco minutos.
Ásalo sin más
Sálalo bien por dentro y por fuera, a ser posible una hora antes o la noche anterior. Aceite, horno fuerte y una bandeja con algo debajo — patatas, cebollas partidas, pan — para que la grasa y los jugos caigan sobre comida y no sobre metal. Ásalo hasta que los jugos del muslo salgan claros y déjalo reposar quince minutos antes de tocarlo. El reposo importa más que el aliño.
Primera noche: cómete los muslos
Los muslos y contramuslos son la mejor parte y son los que peor quedan recalentados, así que cómetelos primero, la noche del asado, con lo que se haya asado debajo del pollo. Trínchalo en la mesa y no en la cocina. Es más rápido y queda menos carne pegada a los huesos.
Segunda noche: la pechuga, desmenuzada y no en lonchas
La pechuga fría cortada en lonchas gruesas está seca; esa misma carne desmenuzada, no. Desmenúzala en un bol y mézclala con algo húmedo antes de que se acerque al calor: yogur y limón, mayonesa y mostaza, una salsa templada. A partir de ahí es relleno de bocadillo, ensalada, wrap, un bol con arroz o algo que se añade a la pasta en el último segundo. Nunca la recalientes sola en una sartén.
Tercera noche: la carcasa
Todo lo que queda — huesos, piel, las puntas de las alas, los restos que no salen con el cuchillo — va a una olla con agua, una cebolla, una zanahoria y una hoja de laurel, a fuego muy suave durante unas horas. Eso da dos litros de caldo y, al colarlo, una cantidad sorprendente de carne que se puede repelar de los huesos. Caldo más esa carne más fideos o arroz es la tercera cena, y muchas veces es la mejor.
Despiezarlo, en breve
Separa el muslo del cuerpo y corta la piel donde se tensa; la articulación se abre y se separa casi sin fuerza. Haz lo mismo del otro lado. Luego pasa el cuchillo por los dos lados del esternón y sigue la caja torácica hacia abajo. Lo que queda es la carcasa, que es la parte que ibas a tirar y la que da la tercera comida.
Ásalo una vez, cómete los muslos calientes, desmenuza la pechuga en algo húmedo y cuece los huesos. Un pollo, tres cenas y unos dos litros de caldo que no han costado nada.
